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Estos túneles laberínticos, de más de 10.000 años de antigüedad, no fueron excavados por el ser humano, sino por una especie ya extinta.




Un viernes por la tarde, Heinrich Theodor Frank, un geólogo de la Universidad Federal de Río Grande del Sur, en Brasil, tenía prisa por llegar a casa mientras conducía por una carretera nacional de Novo Hamburgo. En un terreno en construcción vio un agujero de un metro de altura que despertó su curiosidad, pero tenía prisa y no pudo detenerse. Unas pocas semanas después volvió a pasar por el mismo lugar con su familia, se paró y les pidió que esperaran un momento en el coche.

«Comprobé que era un túnel, de unos 70 centímetros de altura y de unos pocos metros de longitud. El interior estaba lleno de arañazos», explica Theodor Frank a National Geographic. «Cuando llegué a casa busqué una explicación por Internet, pero no encontré nada. Desde entonces he oído decir que los túneles son enormes hormigueros o que fueron creados por indios, jesuitas, esclavos, revolucionarios e incluso por osos. También hay quien habla de una gran serpiente mitológica», asegura.
Las paredes y los techos de muchos túneles están lisos seguramente debido a la fricción del pelaje de los antiguos animales que habitaron los túneles.

Theodor Frank envió unas fotografías a Marcelo Rasteiro, un miembro de la Sociedad Brasileña de Espeleología, quien le respondió enviándole un artículo sobre las paleomadrigueras, que son túneles excavados por cualquier tipo de organismo vivo en cualquier era geológica: «Por ejemplo un gusano en el Cámbrico, un molusco en el Mesozoico o una rata en el Pleistoceno». Frank forma parte de un equipo (el Proyecto Paleotocas) que está investigando estas extrañas cavidades recientemente descubiertas, las paleomadrigueras más grandes del mundo.


¿Quién excavó esos terroríficos túneles de trazado laberíntico, con sus paredes cubiertas de arañazos?






«Cuando exploras las madrigueras a veces tienes el presentimiento de que hay una criatura esperándote tras la próxima curva, como si fuera la guarida de un animal prehistórico», expresa el geólogo. «Ciertamente no las crearon los humanos. Los indígenas que vivían en Brasil antes de la llegada de los europeos no conocían el hierro y, por tanto, no tenían herramientas para excavar las duras rocas en las que están excavados estos túneles».

En Brasil hay cientos de paleomadrigueras de este tipo en los estados de Río Grande del Sur y Santa Catarina, aunque muchas están completamente llenas de sedimentos que se acumularon tras su abandono, pero aún se distinguen las entradas de forma circular o elíptica. El geólogo Amilcar Adamy, del Servicio Geológico de Brasil, ha confirmado el hallazgo de un gran complejo de túneles de 600 metros de longitud en el estado de Rondonia. «En países vecinos como Uruguay, Paraguay, Chile y Bolivia hemos detectado unas pocas cuevas que también podrían ser paleomadrigueras. En Argentina hay muchas de ellas, principalmente en los acantilados de la costa atlántica, en Mar del Plata», revela Frank.



«Los candidatos que habitaron estos túneles son los armadillos gigantes y los perezosos terrestres. El armadillo gigante más grande tiene una anchura corporal de 80 centímetros, mientras que los túneles alcanzan anchuras de 1,4 metros y, además, el techo está lleno de arañazos. Personalmente creo que fueron excavados por los perezosos terrestres, un grupo de mamíferos que se extinguió en esa zona hace unos 10.000 años», sostiene. «Hay túneles grandes de hasta dos metros de altura y cuatro metros de anchura que indudablemente fueron excavados por perezosos. No sabemos las especies concretas, pero seguramente las mayores (los megaterios y los eremoterios) eran demasiado grandes como para excavar», añade.


Esqueleto completo de un ‘Megatherium americanum’

«Tampoco sabemos cuál era la función de las paleomadrigueras, quizá el clima sea una explicación: era más seco y caluroso que el de hoy y los túneles eran isotérmicos. Pero difícilmente esto pueda explicar el complejo sistema de túneles de varios centenares de metros de longitud, probablemente habitados por grupos de perezosos o armadillos. Los techos y las paredes de muchos túneles están pulidas, seguramente debido a la fricción del pelaje de los animales durante décadas o incluso durante siglos», concluye.




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