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Rick Terrile, científico del Jet Propulsion Lab de la NASA, declaró al diario The Guardian que "si uno progresa al ritmo actual de la tecnología, en algunas décadas seremos una sociedad en la que entidades artificiales viviendo en simulaciones serán más abundante que los seres humanos".


Una civilización post-humana, es decir que ha alcanzado una subsistencia que no depende de la biología, como por ejemplo descargando su conciencia en una computadora, tendría necesariamente que haber alcanzado un enorme poder de computación (una teoría menciona las famosas esferas de Dyson como fuente de poder).

Este poder de computación sería suficiente para simular entornos de realidad de alta fidelidad capaces de hacerse pasar por reales (algo así como los escenarios de The Truman Show).

Bostrom señala que si sólo un pequeño porcentaje de estas civilizaciones posthumanas fuera a correr "simulaciones ancestrales", es decir simulaciones de alta fidelidad de vida ancestral, esto haría que la simulación fuera indistinguible de la realidad para el ancestro simulado. 

Ya que no hay límite para las simulaciones que puede hacer una civilización post-humana, entonces deberían de existir una mayor cantidad de ancestros simulados que ancestros actuales que están realizando las simulaciones. 

Hay que decir que Bostrom sólo considera que esto es relativamente probable, lo cual estaría definido por la fracción de civilizaciones que logran llegar a un estado post-humano y la fracción de civilizaciones post-humanas que están interesadas en generar estas simulaciones de ancestros.


Si pudiéramos decir que estas fracciones son altas entonces sería muy probable que fuéramos SIMS (seres simulados).

Los científicos que se inclinan a pensar afirmativamente en este caso hacen referencia a que es muy probable que vivamos en un universo infinito, por lo cual es también muy probable que existan una enorme cantidad de civilizaciones post-humanas y de todos tipos, más allá de lo que podemos imaginar.

Hace unos meses el CEO de Tesla Elon Musk explicó explicó por qué le parece sumamente probable que vivamos en una simulación o, en sus propias palabras, que existamos como personajes dentro de un videojuego (esto es lo que pasa cuando los techies van a Burning Man y toman psicodélicos).

Musk argumentó que la tendencia exponencial con la que avanza nuestra tecnología es una señal de que en el futuro podremos crear simulaciones indistinguibles de la realidad.

Ya que vivimos en un universo de una vastedad inconmensurable, es simplemente muy probable entonces que alguien antes que nosotros haya llegado ya a este punto crítico y haya experimentado simulando un universo.

De alguna manera, simular universos sería la evolución lógica de una civilización tecnológicamente avanzada.

Si asumes cualquier tipo de proporción de incremento, entonces los juegos se volverán indistinguibles de la realidad, incluso si este ritmo de aumento cae a una proporción de mil veces menos de lo que avanza actualmente.

Por ejemplo, imaginemos cómo sería en unos 10 mil años, que no son nada en términos evolutivos.


Así que, dado el hecho de que estamos en una clara trayectoria hacia diseñar juegos indistinguibles de la realidad, y esos juegos pueden jugarse en cualquier consola o PC o lo que sea, y debería haber miles de millones de estos aparatos, de aquí podríamos deducir que las probabilidades de que existamos en una realidad base [en un mundo no-simulado] son uno en miles de millones.

¿Encuentran algún error a este argumento?

De hecho deberíamos tener esperanzas de que esto sea verdad, ya que si una civilización deja de avanzar, esto debe ser el resultado de alguna calamidad que borra la civilización... o crearemos simulaciones indistinguibles de la realidad o las civilizaciones dejarán de existir.

No es muy probable que simplemente entremos en una estasis de millones de años.

Si en el futuro hay más personas digitales viviendo en ambientes simulados de los que hay hoy, entonces, ¿cómo podemos decir que no somos ya parte de una [simulación]?
Algunos físicos incluso mantienen que el universo a pequeñísima escala no está compuesto por átomos, está compuesto de bits de información y que la realidad puede pixelarse.

"Si uno mira las entrañas del Universo - (a estructura de la materia en su escala más pequeña) se da cuenta de que no son más que bits realizando operaciones digitales locales", dice el físico Seth Lloyd.

Terrile considera que no estar viviendo en una simulación sería muy poco probable y que, de hecho, esta idea será en el futuro similar a la revolución copernicana (el descubrimiento, que hoy nos parece tan evidente, de que la Tierra gira alrededor del Sol). 

Y responde a la pregunta de los 64 mil bits (sobre quién programó la simulación) diciendo: 

"Nosotros mismos en el futuro" hemos creado la simulación. 
El físico Max Tegmark, famoso por su visión platónica de las matemáticas como entidades preexistentes al universo manifiesto, no está del todo convencido.

Según Tegmark, si bien lógicamente es posible que vivamos en una simulación, las probabilidades no son tan altas como creen Musk o Terrile.

"Para poder hacer el argumento, en primer lugar necesitamos saber cuáles son las leyes fundamentales de la física en el lugar donde las simulaciones están siendo realizadas.


Y si estamos en una simulación no tenemos una pista verdadera de cuáles son las leyes de la física. Lo que enseño en MIT serían leyes de física simuladas".

El argumento de Terrile se apoya en otra noción que aparece en el centro de la discusión científica contemporánea.

"Por décadas [dentro de la física cuántica]... los científicos han intentado eliminar la noción de que necesitamos un observador consciente. La solución verdadera podría ser que necesitamos una entidad consciente como el jugador consciente de un videojuego".

La interacción del jugador con el juego explicaría, según Terrile, el problema de la medición en la física cuántica o la aparente afectación que se presenta a partir del acto de observar un fenómeno. 

Terrile delata su entusiasmo y señala que la hipótesis de la simulación es sumamente optimista, ya que provee un marco para nuestra continuidad sin la necesidad de una soteriología trascendente. 

Eventualmente, nosotros podremos simular universos.
"Tendremos los poderes de mente y materia para crear cualquier cosa que queramos y podremos ocupar esos mundos".


Antecedentes de la idea de la simulación


Aunque estas ideas parecen radicales e innovadoras no lo son tanto:

-los filósofos védicos y post-védicos tenían el concepto de māyā

-los budistas la noción del samsara

-Platón consideraba que este mundo era la sombra o copia de un mundo real superior (el mundo de las formas)

-los gnósticos literalmente consideraban que este mundo era la simulación o copia de menos calidad de la creación divina, hecha por un demiurgo o un grupo de demiurgos (algo que a veces se conoce como "stereoma", la realidad virtual diseñada por los Arcontes).

Si bien en el budismo el samsara no tiene un inicio ni un final, no es un programa que se haya echado a andar en algún momento o por algún programador, sí manifiesta ciertas leyes (como el tiempo y el karma) que existen solamente mientras uno no ha despertado y descubierto que el mundo es una ilusión (ocurre como en el sueño que cuando sabemos que estamos soñando podemos volar y atravesar paredes sin ningún problema).


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