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Una de las novedades ocurridas en 2015 en relación con la caída de la emancipación residencial de las personas jóvenes en España, que viene ocurriendo desde 2008, precisamente es que entre 2014 y 2015 no se ha focalizado entre la población joven de menor edad, entre los 16 y los 24 años, sino entre los 25 y 29 años. Incluso también ha retrocedido entre la población de 30 a 34 años, un colectivo con una pautas residenciales históricamente muy estables.



En segundo lugar, si se excluyera a la población de 16 a 29 años, hoy en día en España se habrían logrado igualar las cotas de empleo que se lograron justo antes del estallido del boom inmobiliario en 2008. Ello sirve para demostrar que, entre la población joven, la recuperación de la ocupación está siendo mucho más pausada que entre los demás grupos de edad.


El contrato temporal supera el 50% y los precios suben

El resultado es que en la actualidad el 55,1% de las personas jóvenes asalariadas tiene contratos temporales y, en Andalucía, Canarias, Castilla-la Mancha y el País Vasco, más del 60%.

La especificidad que aporta el último semestre de 2015 es que, a pesar de las óptimas condiciones hipotecarias (con los tipos de interés, incluido el diferencial, cerca del 2,1%, y unos plazos de amortización muy estables), el esfuerzo económico que debería asumir una persona joven asalariada (es decir, excluyendo el 63,8% que no está trabajando) para adquirir una vivienda libre en España subió en el tercer y el cuarto trimestre de 2015 de manera consecutiva, recogiendo el efecto del alza en los precios de compraventa.


No hay ninguna Comunidad Autónoma en la que comprar una casa no se lleve más del 30% del sueldo

A fin de cuentas, el coste de acceso al mercado de la vivienda en propiedad, que ejemplifica el porcentaje del salario neto mensual que debería reservarse para hacer frente al pago de la primera mensualidad de una hipoteca por una vivienda libre, se habría situado a finales de 2015 en el 59,1% en el conjunto de España y rebasaría el 70% en Balears, la Comunidad de Madrid y el País Vasco. 

Por el contrario, no habría ninguna comunidad en la que el coste económico inicial asociado a la compra de una vivienda libre fuera inferior al 30% del salario disponible de una persona joven, el límite máximo de endeudamiento inicial exigido por las entidades financieras para asegurar la viabilidad económica de una solicitud de hipoteca.


Un joven debería ganar 1.843 euros, el doble de la media, para poder pagar su casa




Haciendo el ejercicio inverso, estimando cuál debería ser el salario que una persona joven tendría que percibir para llegar a este umbral del 30%, el balance no es demasiado alentador: esta renta teórica que permitiría adquirir una vivienda libre con garantías, de 1.843,43 euros al mes, por poco no duplica el que realmente atesora una persona joven ocupada ( 935,29 euros) e, igualmente, sobrepasa los ingresos netos de un hogar joven (1.701,91 euros) en España.


Alquilar en España es más caro que comprar una casa

El alquiler de una vivienda libre no supondría ninguna ventaja para una persona joven, al menos comparando estrictamente el coste inicial: en el cuarto trimestre de 2015, el desembolso necesario para hacer frente al pago de una mensualidad de alquiler en España se alzaría hasta el 59,6% del sueldo neto de una persona joven, cinco décimas más que en la compra.
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