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Al Raqa, bastión del Estado Islámico, podría convertirse en los próximos días, según opina William Wellis —especialista de Financial Times—, en un campo de batalla entre rusos y estadounidenses, quienes luchan, cada uno por su lado, por liberar la que se considera la 'capital' del Estado Islámico.



Rusia, EEUU, Siria, Francia y Jordania, algunos de los países que luchan contra el Estado Islámico, han atacado constantemente por aire la Al Raqa siria, también llamada la capital del autodenominado Estado Islámico. Las recientes victorias sobre la organización terrorista han permitido el acercamiento desde el norte de la ciudad de las fuerzas kurdas y árabes, apoyadas por EEUU, al igual que la llegada, desde el sudoeste, de las fuerzas del presidente Asad, apoyadas por Rusia.

Este movimiento de tropas terrestres hacia la ciudad de Al Raqa está lleno de riesgos estratégicos, opina el especialista de Financial Times. El peligro más obvio es un posible enfrentamiento directo entre las fuerzas americanas y rusas, que apoyan a bandos diferentes y que se están inmersas en la búsqueda de una solución política para conseguir la paz en la región.



Otra opción, prosigue el artículo, es que Rusia anime a las fuerzas de Asad a asaltar y tomar la ciudad antes que EEUU, poniéndole así una zancadilla a las fuerzas americanas, que llevan tiempo trabajando para recuperar la ciudad, en manos del Estado Islámico —organización terrorista, proscrita en Rusia y otros países— desde agosto del año 2014. El peor escenario posible sería que las dos coaliciones entren a la ciudad a la vez y terminen teniendo una confrontación directa.

Sin embargo, el autor opina que probablemente las fuerzas de Asad quieren evitar capturar la ciudad por su cuenta, ya que es posible que no dispongan ni de los recursos, ni de las fuerzas necesarias para resistir los contraataques del Estado Islámico en la misma ciudad o en otras zonas de combate, opina el autor.

Igualmente es probable que Rusia y EEUU ya estén coordinando el asalto a la ciudad, algo que también entraña sus riesgos, ya que los americanos podrían perder la confianza de los rebeldes contrarios al presidente sirio, en caso de que salga a la luz que los estadounidenses están dispuestos a negociar con Asad y sus fuerzas para lograr el objetivo de vencer al Estado Islámico.

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