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El Gobierno francés anuncia la prohibición de ciertas manifestaciones como ha sucedido en Nantes. Una decisión tomada después de la oleada de protestas que han inundado las calles galas tras la reforma laboral de Hollande. La violencia de éstas, donde los enfrentamientos entre manifestantes y policías han ido creciendo con el paso de los días, ha llevado a usar el estado de excepción en el que está sumida Francia a la última expresión. 




No obstante, pese a la medida del Ejecutivo de Manuel Valls, los sindicatos ya han advertido: las movilizaciones no han hecho más que empezar. Así lo han asegurado las organizaciones sindicales CGT y Fuerza Obrera, que han amenazado con dar un paso más y organizar una nueva huelga general en toda Francia o una manifestación gigante en París.

Las jornadas de protestas se han intensificado en los últimos días, más tras el ‘decretazo’ del Gobierno sin llevar la reforma laboral al Parlamento francés. De hecho, este mismo jueves, han sido detenidos 19 manifestantes en Nantes –motivo que ha llevado a la decisión de prohibir nuevas movilizaciones en la ciudad- que se suman al balance de 350 policías heridos –que llevó a los antidisturbios a movilizarse contra la violencia surgida de los paros-, un coche con dos agentes en su interior incendiado el miércoles en París con un artefacto y dos jóvenes golpeados por la policía –que provocó la pérdida de un ojo-, entre otras consecuencias. 



Ayer jueves el protagonismo en las calles lo volvieron a liderar los camioneros que han bloqueado por tercer día consecutivo varias refinerías y puertos. Unas acciones a la que se han sumado los controladores y técnicos del aeropuerto que han obligado a cancelar el 15% de los vuelos del Aeropuerto París-Orly –décimo de Europa con más afluencia de pasajeros-. También la mitad de los trenes de cercanías y largas distancias han parado su actividad. 

Por el momento, las posiciones siguen bloqueadas: el Gobierno habla de consenso con los sindicatos, algo que no ha calado en la opinión pública y en las propias organizaciones sindicales que no confían en la palabra del Ejecutivo.
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