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Las autoridades belgas distribuirán pastillas de yodo a los once millones de habitantes del país para "prevenir una posible emergencia nuclear", anunció la ministra de Salud belga, Maggie De Block.




La medida ya estaba en vigor para las personas que viven en un perímetro de 20 km alrededor de las centrales nucleares belgas de Tihange (sur) y Doel (norte), en la frontera belga cerca de la central francesa de Chooz, así como de la planta holandesa de Borssele y de los centros de investigación nuclear de Fleurus (sur) y Mol (norte).

Pero el gobierno decidió ampliar el perímetro a 100 km, siguiendo las recomendaciones del Consejo Superior de Salud, un organismo del Estado, explicó el periódico.

Teniendo en cuenta el tamaño del país, la decisión afecta ahora a toda la población belga, dijo la ministra el miércoles en el parlamento.

El líder del grupo ecologista Jean-Marc Nollet (oposición), se felicitó de la medida que reclamaba su partido pero subrayó que no quiere decir que “el riesgo nuclear ya no exista”, indicó La Libre Belgique.

La seguridad de las centrales belgas es objeto de polémica desde hace varios años, tanto en Bélgica como en los países vecinos. Alemania y Luxemburgo pidieron que dejaran de operar de manera provisional los reactores de Doel 3 y de Tihange 2, cuyas cubas tienen miles de fisuras.

Por su parte la agencia belga de control nuclear (AFCN) indicó que las centrales responden “a las exigencias de seguridad más severas” y que no hay “ninguna razón” de atender las peticiones de Alemania y Luxemburgo.

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