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Los Veintiocho han pasado prácticamente por alto cuestiones como la confiscación del diario turco ‘Zaman’ o la ofensiva turca contra la población kurda y no han dudado en aceptar la deportación de sirios, pese a venir de un país en conflicto y a su derecho de solicitar asilo para recibir protección internacional. Europa, en descomposición, continúa degradándose y alumbrando ideas que no valen para nada en el caso de los refugiados. En la cumbre de ayer arañó un respiro comprando algo más de apoyo turco con muchos euros y con facilidades para su integración para intentar el imposible de convertir a Turquía en un almacén de los refugiados que ya están dentro. 


Los líderes europeos se han centrado así en el nuevo plan que a última hora había puesto sobre la mesa el primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, para motivar la cooperación con la UE.

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, y Davutoglu ya habían acordado el pasado jueves que Turquía aplicaría el acuerdo bilateral de readmisión con Grecia para todos los inmigrantes que no necesiten protección internacional, así como para aquellos interceptados en aguas turcas.

De ahí que las nuevas propuestas turcas hayan cogido por sorpresa a algunas delegaciones, como a la sueca, que ha dicho no tener el mandato para tomar una decisión sin consultar con su parlamento nacional.

Ello, sumado a la oposición de Hungría y de los demás miembros del grupo de Visegrado –República Checa, Eslovaquia, Polonia y Hungría– ha servido para impedir cerrar este capítulo.



La canciller alemana, Angela Merkel, ha negado que el plan turco haya sido redactado en realidad por una mano germana, al asegurar que «es exclusivamente de Turquía», al tiempo que ha desvinculado la iniciativa de las elecciones regionales que se celebran el domingo.

Sin embargo, fuentes europeas han admitido que las nuevas ideas turcas fueron cocinadas en petit comité entre Davutoglu, la propia Merkel, y el primer ministro neerlandés, Mark Rutte, cuyo país ocupa la presidencia de turno del Consejo de la UE.

Ankara se compromete a aceptar la devolución de «todos los inmigrantes irregulares que crucen desde Turquía a las islas griegas siempre que la UE se haga cargo de los costes» de repatriación, según la declaración conjunta de los mandatarios europeos.



Por cada sirio que readmita Turquía desde las islas griegas, otro sirio será reubicado desde Turquía a los Estados miembros de los UE.

Preguntado por la legalidad de esta cuestión, Juncker ha aclarado que la normativa europea sobre procedimientos de asilo abre la puerta a soluciones de este tipo, en las que un Estado miembro puede rechazar estudiar una petición de asilo si considera que el país no comunitario al que se deriva el caso es un país seguro, como es el caso de Turquía para Grecia.

A cambio de las «concesiones» turcas, la UE acepta adelantar a más tardar a finales de junio la liberalización de visados, así como el desembolso de los 3.000 millones de euros acordados inicialmente para los refugiados para 2016 y 2017 a antes de finales de marzo.

Los Veintiocho también prometen tomar una decisión sobre «financiación adicional», después de que Ankara haya pedido otros 3.000 millones para la fase posterior, en 2018, ha confirmado Merkel.

Asimismo, los socios europeos aseguran que prepararán «lo antes posible» la apertura de cinco capítulos nuevos en el proceso de adhesión de Turquía a la UE.

Esta es una cuestión que resulta especialmente sensible para Chipre por su enfrentamiento histórico con Turquía por la ocupación del Ejército turco de la parte norte de la isla en 1974, que en 1983 se autoproclamó República Turca del Norte de Chipre, solo reconocida por Ankara.



Además, aceptan «seguir considerando» la posibilidad de establecer zonas humanitarias seguras en Siria.

En paralelo, los líderes se comprometen a poner fin a la política del «dejar pasar» a migrantes y refugiados y dejaron claro que «los flujos irregulares de inmigrantes en la ruta de los Balcanes occidentales han terminado».

Los líderes comunitarios volverán a reunirse la próxima semana con Davutoglu, y hasta entonces se comprometen a trabajar sobre los seis aspectos de la nueva propuesta turca.



La voz de Iñaki 



Europa, en descomposición, continúa degradándose y alumbrando ideas que no valen para nada en el caso de los refugiados. En la cumbre de ayer arañó un respiro comprando algo más de apoyo turco con muchos euros y con facilidades para su integración —que sorprendentemente aún interesa a alguien— para intentar el imposible de convertir a Turquía en un almacén de los refugiados que ya están dentro. 

Lo cierto es que Europa no sabe muy bien qué hacer. Sus planes naufragan, uno tras otro, de forma aparatosa. El sistema de relocalización —pactado por los Veintiocho hace seis meses para repartir 160.000 personas en dos años— era la gran solución. Bueno, pues está dando el siguiente resultado: Francia tenía que acoger a 30.000 refugiados y ha acogido a 135. Y eso que es el segundo más eficaz, detrás de Finlandia, que ha acogido a 500. España se comprometió a acoger a 17.000. Acogerá a 450. ¿Servirá de algo la solución turca? Me extrañaría. Por cierto, ayer cumplió cinco años la fuente principal del gran éxodo: la guerra de Siria. Sin novedad.

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