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Las huellas de dedos meñiques descubiertas en una cueva en el sudoeste de Egipto no pertenecen al ser humano, revela una investigación publicada por National Geographic.



En 2002 fueron descubiertas en esta gruta unas 5.000 pinturas rupestres cuya antigüedad estimada es de 8.000 años. La mayoría de ellas reflejan imágenes de seres humanos, animales y misteriosas especies sin cabeza.  



Además, encontraron centenares de huellas de manos perteneciente a un adulto y 13 impresiones de pequeño tamaño. Hasta ahora se pensaba que estas últimas las habían dejado niños, pero los antropólogos han desmentido esta teoría. Al comparar las huellas con las manos de menores y hasta bebés nacidos antes de tiempo, han llegado a la conclusión de que no son humanas. Las huellas son demasiado pequeñas y los dedos eran más largos que los de los niños. Los científicos CREEN que los pintores antiguos usaban patas de algún ser REPTILOIDE para crear las pinturas, pero no hay pruebas que lo demuestren.
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