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El influyente ex secretario de Estado norteamericano Henry Kissinger habría transmitido al presidente Putin en la reunión que ambos mantuvieron en el Kremlin el pasado 3 de febrero, que Estados Unidos prepara una guerra contra Rusia mediante un ataque de Turquía a las fuerzas rusas que combaten en Siria al Estado Islámico a partir de la primavera de 2016, justo en los meses finales del mandato de Obama.



Tras conocer los planes, Kissinger, asustado, habría volado a Moscú para avisar personalmente a Putin sobre los planes de los sectores más conservadores que rodean al presidente Obama a pocos meses de agotar su mandato, y tratar de evitar el enfrentamiento.

El portavoz del Kremlin, DmitryPeskov, señaló que la reunión entre Putin y Kissinger forma parte de un “diálogo amistoso que data de bastante tiempo, pues ambos hablan constantemente e intercambian opiniones sobre la situación mundial”.

El apresurado encuentro ha desencadenado los rumores en medios diplomáticos y de inteligencia europeos, que lo enmarcan en el aumento de la tensión de las últimas semanas entre Turquía y Rusia a raíz de que Ankara haya denunciado violaciones de su espacio aéreo por los cazas rusos que combaten al Estado Islámico en Siria.


El problema no es que se trate de presuntas violaciones del espacio aéreo entre dos Estados, sino que Turquía al ser miembro de la OTAN implica a la propia Alianza Atlántica. Su secretario general, Jens Stoltenberg, ha urgido a Rusia a que respete el espacio aéreo de la OTAN y tome medidas para no violarlo, al tiempo que ha expresado su apoyo a la integridad territorial de su aliado turco.

Erdogan calienta el ambiente prebélico

En medios diplomáticos europeos se duda realmente de que Rusia cometa el error intencionado de que sus aviones de combate violen el espacio aéreo turco en persecución de yihadistas provocando así a la OTAN, se inclinan más bien a que se trata de un ardid de Erdogan para forzar el apoyo de la Alianza en un momento de dificultades internas que se han visto incrementadas por la decisión de Putin de congelar las relaciones comerciales ruso-turcas como consecuencia del derribo el pasado noviembre del SU-24 por cazas turcos

La OTAN, a través del Centro de Operaciones Aéreas Coordinadas (CAOC, por sus siglas en inglés) ubicado en la base aérea española de Torrejón (Madrid), conoce en todo momento la situación del espacio aéreo europeo y las posibles violaciones del mismo por parte de aviones de combate rusos. Si bien, en la frontera turco-siria existen “puntos ciegos” de la cobertura radar que hacen muy difícil verificar eventuales sobrevuelos rusos del espacio aéreo de Turquía.



Corre el calendario

El “calendario” para llevar a cabo esta guerra empezaría a correr a partir de la primavera de 2016, justo en los meses finales del mandato de Obama y cuando los sondeos hacen presagiar que el aspirante republicano a la Presidencia, Donald Trump, ocupará la Casa Blanca tras las elecciones del próximo 8 de noviembre.

En este contexto ha tenido lugar el apresurado encuentro de Kissinger con Putin, en el que el influyente e informado político norteamericano habría alertado al dirigente ruso de los planes propiciados por los sectores más conservadores para convencer a Obama de la necesidad de desencadenar una guerra preventiva que frene a Rusia en Oriente Medio utilizando como excusa a Turquía y al predispuesto Erdogan. Éste es, al menos, el rumor que corre entre los servicios de inteligencia europeos tras el hermético encuentro del Kremlin del que poco o nada se sabe.
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