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Un niño australiano ha perdido casi el 75% de su vista tras quemarse la retina con un puntero láser que le regalaron sus padres creyendo que era un simple juguete, algo que no lo es en absoluto.




El niño de 6 años fue perdiendo la vista gradualmente. Tras percatarse los padres de la situación, acudieron a un centro médico donde, tras hacerle una revisión ocular, tenía la parte posterior de ambas retinas dañadas con quemaduras leves. Aunque las quemaduras eran leves, solo podía ver un 25%.

Ahora el niño tendrá que someterse a cirugía ocular para intentar recuperar la visión, aunque no es seguro al 100% que sea un éxito la misma.

Este es otro ejemplo para concienciar sobre el peligro de los láseres. Muchas personas piensan que es un inocente juguete, pero la realidad es que es un peligroso objeto que debe permanecer lejos de los menores de edad. 

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