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El Tesoro ha situado en el 3 de noviembre el momento en el que el Tesoro se quedará sin fondos para encarar sus obligaciones, con menos de 30.000 millones de dólares.


Como curiosidad, en la portada de enero de 2015 de The Economist, vinculada a la familia Rothschild, aparecen dos flechas con las supuestas fechas 3 de Noviembre y 5 de Noviembre (en el orden del calendario anglosajón), justo cuando el Tesoro de Estados Unidos se quedará sin fondos si no hay antes un acuerdo ¿Una simple coincidencia o algo más?


El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Jack Lew, advirtió hoy de nuevo al Congreso de "fabricar una nueva crisis" con su espera para elevar el tope de deuda "hasta el último minuto", al recordar que el gobierno federal se encuentra "a siete días" de quedarse sin fondos.

"El Congreso está poniendo en peligro este proceso una vez más fabricando una crisis para nuestro país. Esperando hasta el último minuto para actuar en el tope de deuda, el Congreso podría causar un terrible accidente", recalcó Lew en un artículo publicado hoy en el diario USA Today.


Lew subrayó que esta fecha "no se trata de una abstracción, el fallo a la hora de subir el techo de duda supondría devastadores impactos para los contribuyentes, consumidores y negocios".

Hace dos semanas, ya urgió en una carta a los líderes del Congreso la necesidad de elevar el tope de deuda, actualmente en 18,1 billones de dólares, para no jugar con la solvencia del Gobierno federal.

Además, subrayó que el Tesoro lleva utilizando "medidas extraordinarias" desde el pasado mes de marzo para poder hacer frente a sus obligaciones.


El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Jack Lew

En su artículo, Lew recordó en concreto las consecuencias de los dos episodios anteriores de negociaciones "in extremis" en el Congreso para elevar el límite de endeudamiento.

En 2011, indicó, se saldó con la primera reducción en la historia de la máxima calificación de riesgo crediticio de Estados Unidos, mientras que en 2013 se produjo un cierre parcial del gobierno federal que le costó a los contribuyentes "entre 38 y 70 millones de dólares solo en costes de financiación".

Los congresistas republicanos han reconocido la necesidad de subir el tope de deuda, pero quieren a cambio recortes de gasto público, algo que el presidente de Estados Unidos, el demócrata Barack Obama, no está dispuesto a ofrecer.

"El principio que hemos dejado claro es que la Administración no negociará en la subida del tope de deuda. Toda la confianza y solvencia de Estados Unidos no serán sujetas a una negociación política", afirmó hoy Josh Earnest, portavoz de la Casa Blanca, en su rueda de prensa diaria.

La incertidumbre sobre esta nueva negociación coincide con la elección esta semana en la Cámara de Representantes del nuevo líder de la mayoría republicana, en sustitución de John Boehner, puesto que se espera recaiga en el representante por Wisconsin Paul Ryan.

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