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Muchos de los grandes avances en el ámbito de la salud, la medicina y la biología de nuestros días, de un modo u otro, estuvieron relacionados con algún experimento que implicó cierto grado de crueldad. Más allá de que algunos científicos estuvieron trabajando muy, pero muy lejos del camino de la ética, hoy, muchos de esos avances salvan millones de vidas cada año.



Claro que también están los otros, aquellos experimentos que sencillamente no sirvieron más que para alimentar la sed de sangre de las mentes más sádicas y enfermas, en el nombre de la ciencia. Te invito a conocer dos de los experimentos más crueles de la historia: el Experimento de Tuskegee y el Experimento sobre sífilis en Guatemala, experimentos realizados con seres humanos sobre la sífilis.

El “Experimento Tuskegee”
© Getty Images/Jupiterimages/Comstock/Thinkstock

Considerado como uno de los experimento más crueles de la historia, especialmente por su duración, el caso del estudio Tuskegee sobre sífilis no tratada en varones negros (mejor conocido como el Experimento Tuskegee) es un cliché en todo curso de ética médica estadounidense. Se trata de un estudio que se desarrolló en Tuskegee, Alabama, en el año 1932, que estuvo a cargo de un grupo de científicos del Servicio de Salud Pública de los EEUU, en el cual se investigaron cuáles eran los efectos de la sífilis en personas no tratadas.

Casi 400 hombres de tez negra, analfabetos aparceros de origen afrodescendiente contagiados de sífilis, fueron partícipes de este cruel y controversial experimento de forma involuntaria y sin consentimiento alguno. Los médicos le diagnosticaron una falsa enfermedad que llamaban “mala sangre” y jamás fueron tratados, sino simplemente observados para entender cómo evolucionaba naturalmente la enfermedad cuando no se la trataba y si era de riesgo mortal.




Cuando en 1947 se supo que la penicilina podía terminar con este mal, tampoco se utilizó y no fue hasta el año 1972, exáctamente 40 años después, cuando un periódico hizo pública la investigación, que las autoridades decidieron terminar con el experimento. Toda esta situación tuvo su lado positivo en los años posteriores a su culminación, en tanto provocó grandes cambios en la protección legal de los pacientes y en los participantes de estudios clínicos. Los pocos sobrevivientes de estos experimentos inhumanos recibieron las disculpas del ex-presidente Bill Clinton…(tu opinión en los comentarios).

El “Experimento sobre sífilis en Guatemala”

Hemera/Thinkstock (Treponema pallidum)
Hemera/Thinkstock (Treponema pallidum)
Hemera/Thinkstock (Treponema pallidum)

Además del de Tuskegee, los insatisfechos científicos estadounidenses, liderados por la misma mente enferma: John Charles Cutler, realizaron el experimento sobre sífilis en Guatemala, entre 1946 y 1948, el cual constaba de una serie de estudios e intervenciones a cargo del gobierno de Estados Unidos en tierras guatemaltecas. En éste, de forma deliberada, los médicos infectaron un enorme número de ciudadanos guatemaltecos, desde enfermos psiquiátricos a presos, prostitutas, soldados, ancianos e incluso hasta a niños de orfanato.

Obviamente, las más de 1.500 víctimas no tenían la menor idea de qué era lo que los médicos les habían colocado mediante inoculación directa, siendo infectados con sífilis, una de las peores ETS. Una vez contagiadas, a éstas se les suministraba una serie de drogas y químicos para ver si así era posible evitar la propagación de la enfermedad. Existe evidencia de que entre otros métodos aplicados para el contagio, los médicos pagaban a las víctimas para que mantuvieran relaciones sexuales con prostitutas infectadas, mientras que en otros casos, se provocaba una herida en el pene de la víctima y luego se rociaba con intensos cultivos de bacterias de sífilis (Treponema pallidum).




La enorme crueldad de este experimento, que así como el de Tuskegee, tiene todo un profundo trasfondo racista implicado, provocó un daño tan grande en la sociedad guatemalteca que en el año 2010, EEUU realizó una disculpa pública volviendo a analizar la cuestión. Ésto ocurrió el 1° de octubre, cuando la secretaria de estado de los Estados Unidos de América, Hillary Clinton, junto con el Secretario de Salud y Servicios Humanos, Kathleen Sebelius, emitieron una declaración conjunta pidiendo disculpas al pueblo guatemalteco y al mundo entero por los experimentos. Sin duda alguna, una de las manchas más oscuras en el historial de la ciencias.

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