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Aquí tienen una noticia publicada el 10 de febrero de 2011:


Las economías desarrolladas se están recuperando. Los países emergentes siguen expandiéndose a ritmo acelerado. Las empresas están sentadas sobre montañas de liquidez y Wall Street y las bolsas europeas alcanzan máximos no vistos desde inicios de 2008.

En medio de esta bonanza es difícil pensar en una nueva crisis. El fantasma de un colapso financiero mundial parece lejano. Pero no para todos.

Durante la última reunión del Foro Económico Mundial, en Davos, en un hotel cercano a la sede oficial un grupo de analistas financieros de la consultora británica Oliver Wyman, liderados por Barrie Wilkinson, prendía las luces de alerta.

En su ensayo "La Crisis Financiera de 2015", estos analistas animan a empresarios y economistas a incluir en sus predicciones el escenario de un nuevo colapso económico global, causado por el fin de una burbuja de las materias primas y en los países emergentes.

En 28 páginas, los analistas recuerdan que la burbuja inmobiliaria que luego explotó en Estados Unidos y en otros países, como España, Irlanda y Reino Unido, se formó alimentada por bajísimas tasas de interés mantenidas por los bancos centrales de esos países para impulsar la economía. Algo similar a lo que ocurre hoy.

A eso suman un estudio del FMI en que se prueba que las crisis en los mercados emergentes son precedidas por períodos de bajas tasas de interés en los países desarrollados, y que éstas surgen cuando los bancos centrales se embarcan en un período de restricción monetaria.

Y en ese sentido, en su estudio, Wilkinson asegura que junto al acelerado crecimiento de los países emergentes -impulsado por el alza de las materias primas- el enorme flujo de capitales que está llegando desde los países desarrollados está alimentando una gran burbuja de commodities y activos, que explotará una vez que los bancos centrales de EE.UU. y Europa, entre otros, presionados por una creciente inflación, deban comenzar a encarecer el precio del dinero.

La salida masiva de capitales de estos mercados podría reventar la burbuja y con ello los proyectos de inversión para la explotación de commodities , "en su mayoría financiados por los bancos occidentales", asegura el estudio.

Así, la crisis financiera de 2015 tendría como eje central a los bancos y sus pérdidas. La pregunta que se hace Wilkinson es: "¿Están los países desarrollados (EE.UU. y Europa) con capacidad de absorber una nueva recesión y un nuevo salvataje dados sus maltrechos y endeudados balances fiscales?".

La crisis financiera derivaría en una crisis fiscal soberana, como la que vivieron los países latinoamericanos entre los 80 y los 90, sólo que ahora en el hemisferio norte.

Puede que el escenario nunca ocurra. Pero ya hay señales de alerta. El diferencial entre la tasa de política monetaria de la Fed y la de Brasil, por ejemplo, alcanza 11 puntos porcentuales. Mientras en 2010 los fondos mutuos que invierten en países emergentes registraron ingresos por US$ 50 mil millones, según Financial Research Corp., en la primera semana de febrero los mismos fondos registraron una salida de capitales por US$ 7 mil millones.

Si a eso se suma que ni en EE.UU. ni en Europa todavía se llega a un acuerdo para regular las transacciones de instrumentos financieros derivados o para que los bancos reduzcan al mínimo el riesgo de sus balances, entonces la mezcla es perfecta.
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