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Se hizo más famoso por alojar en su interior el fantasma de una azafata que falleció muy joven víctima de una enfermedad terminal, quien tenía un particular cariño por esa aeronave.



Hace unos diez años me enteré del tema por este thread que se armó en Los Foros de AeropuertosArgentinos.com, y en 2009 alguien posteó este relato:

Digamos que la “versión local” no es muy diferente. Según un comandante retirado de Aerolíneas Argentinas, la historia es muy cierta. El Boeing 747-200 matrícula LV-MLO (conocidos por todos como “malo” por sus siglas) fue el segundo Jumbo incorporado por Aerolíneas Argentinas en 1979. Para 1983 pasó a Flying Tigres, con los colores de Metro Internacional, luego con Federal Express hasta que en 1990 regresó a operar con Aerolíneas Argentinas, hasta mediados del 2001,  fecha en que fue dado de baja.

Las historias coinciden en que una azafata tenía un afecto muy especial con esta aeronave en particular, ya que según decía, había “nacido” el día de la Virgen María. Y en efecto el LV-MLO, había realizado su primer vuelo el 8 de diciembre de 1978, siendo entregado a Aerolíneas Argentinas el 13 de enero de 1979.

LV-MLO - Ezeiza 01
LV-MLO - Ezeiza 01

Nadie recuerda cómo ni cuándo, pero esta azafata falleció por una enfermedad terminal. Según cuentan había pedido volar en el LV-MLO durante su último mes de trabajo y luego del último vuelo, falleció a las pocas horas. Algunos meses después, cuando el LV-MLO estaba siendo revisado en los hangares de Ezeiza, una figura muy borrosa y transparente se les apareció a dos mecánicos en la bodega trasera de carga. Hubo algo de alboroto y muchas bromas. Se revisó el avión y como era previsible no se encontró nada. En otra oportunidad, mientras el personal de limpieza ponía en condiciones la cabina superior, escucharon ruidos en la sección de primera clase. Uno de ellos bajó por la escalera y parada en la mitad del pasillo vio una figura humana con el uniforme de azafata de la empresa. Desde ese día nació el mito o leyenda.

Pero no todo acabó allí. Por el año 2000, durante una escala en Barajas, un par de mecánicos de Air Plus también salieron disparados por la “presencia” de algo que se encontraba en la cabina de pasajeros y los asustó, al menos eso fue lo que le confesaron a uno de los comandantes de ese vuelo.



A mediados del 2001, el LV-MLO dejó de volar para siempre y quedó a la intemperie en Ezeiza. Aunque Air Plus decidió retirar de servicio los Boeing 747-200 de Aerolíneas Argentinas, de modo inédito se sigue llevando los motores a España para sus propios Jumbos. La historia final indica que cuando comenzaron a desmontarse los motores, cinco mecánicos escucharon fuertes ruidos dentro de la bodega delantera. La revisaron y no encontraron nada. Cuando volvieron a la actividad, otra vez ruidos dentro del fuselaje. Como no había ninguna escalera ni las puertas de acceso estaban abiertas, alguien elevó una grúa hasta la hilera de las ventanillas y allí había una azafata caminando por el pasillo contrario a las ventanillas. Sustos, gritos y risas, pero el avión fue revisado completamente y no se encontró nada. Según malas lenguas, no muchos vigiladores se acercan al avión por la noche.

De acuerdo a Airfleets.com, el historial del LV-MLO fue el siguiente: se entregó a Aerolíneas Argentinas el 13/01/1979, hasta que el 04/07/1983 pasó a Metro Int. El 01/04/1984 pasó a Flying Tigers y el 07/08/1989 a Federal Express, para volver a Aerolíneas Argentinas el 31/05/1990 hasta que fue desprogramado en enero de 2002 para dormir el eterno sueño de los héroes en la clausurada cabecera 05 del Aeropuerto Internacional de Ezeiza.



El año pasado Aerolíneas Argentinas lo puso a la venta junto con otras de las aeronaves que tiene allí almacenadas.

El maestro Gustavo D’Antiochia estuvo frente al LV-MLO esta semana para sacarle algunas de sus últimas fotos antes de que esos trozos de metal dejen de formar la bella aeronave que es, y me autorizó a publicarlas aquí.

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