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La guerra contra Siria no sería posible sin la enorme implicación de Turquía al lado de los grupos terroristas que luchan contra el gobierno sirio. Los ataques de los militantes del EI, probablemente a través de Turquía, provocaron una masacre de 200 víctimas civiles en la ciudad de Kobane. Se trató de un ataque terrorista de mucha mayor amplitud que el ocurrido en Susa, Túnez, pero no recibió la misma publicidad en los medios occidentales, que no se refirieron en ningún caso al papel de Turquía en el apoyo a estos terroristas.





El éxito de las Unidades de Autoprotección del Pueblo Kurdo contra el EI, gracias en buena medida al apoyo aéreo de EEUU, ha alarmado, en este sentido, a Ankara, que considera a los combatientes kurdos como una “amenaza estratégica” para Turquía. Los kurdos tienen ya una región autónoma en Iraq y podrían buscar crear otra del mismo tipo en Siria, lo cual podría, a su vez, fortalecer al movimiento kurdo que lucha por la independencia de Turquía.

“Me dirijo al mundo entero. No permitiremos nunca que se forme un estado kurdo en el norte de Siria, al sur de nuestra frontera”, dijo Erdogan durante un encuentro organizado por la Media Luna Roja turca en Estambul el 26 de Junio. “Vamos a proseguir nuestra lucha, sea cual sea el precio. Ellos intentan modificar el equilibrio demográfico de la región y no lo toleraremos”, afirmó.

Sin embargo, la situación económica no hace más que empeorar en Turquía y Erdogan y su partido, el AKP, han perdido la mayoría absoluta en las últimas elecciones. Sin embargo, quieren evitar un gobierno de coalición y es por ello que Erdogan busca convocar nuevas elecciones en la esperanza de recuperar dicha mayoría, lo cual parece bastante inseguro. En este sentido, un conflicto externo podría servir como distracción nacionalista para intentar incrementar el voto del AKP en unos posibles comicios anticipados.

En búsqueda de esta crisis, Erdogan ha ordenado el envío del Ejército turco para impedir a los kurdos de Siria avanzar más en territorio del EI y proteger las líneas de abastecimiento de este último que discurren desde los territorios que ocupa en Siria hacia Turquía.

Sin embargo, el Ejército turco no quiere hacer la guerra de Erdogan. 

“El gobierno turco quiere que el Ejército turco apoye más activamente al Ejército Sirio Libre contra las fuerzas del gobierno de Damasco y las fuerzas kurdas en el territorio sirio, pero el Ejército es reticente a ello y busca ganar tiempo beneficiándose, de hecho, de un posible gobierno de coalición, que está tratando de constituirse”, explicaron fuentes oficiales a Hurriyet Daily News.

El jefe del Estado Mayor, general Necdet Ozel, rechazó la orden del gobierno refugiándose detrás del Derecho Internacional y la geopolítica y hablando de la dificultad de prever las reacciones del régimen de Bashar al Assad en Siria y de sus apoyos ruso e iraní, así como de EEUU.

De este modo, el Ejército turco ha bloqueado la decisión de Erdogan de enviar al menos una división a Siria y exige las órdenes escritas de un nuevo gobierno que no ha sido formado aún. Cabe tener en cuenta aquí la negativa de los partidos turcos de oposición a una intervención militar en Siria. Este escenario retrasará una posible acción turca en Siria hasta el otoño, si es que es lanzada.

Diversas fuentes señalan que el Ejército turco está respaldado por EEUU en su negativa. 

Sin embargo, algunos analistas han denunciado que Erdogan busca otros medios para crear una situación de urgencia, como un supuesto reciente ataque del PKK en Turquía, que podría ser utilizado para obligar al Ejército a una “acción inmediata”. El MIT, el servicio de inteligencia turco, está en manos de Erdogan y es experto en este tipo de provocaciones y atentados de “falsa bandera”. ¿Sería un falso ataque del PKK la excusa de la que Erdogan tiene necesidad?






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