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En 1933, Alberto Tulli, director de la sección de Egiptología del Museo Vaticano, descubrió en uno de sus viajes a Egipto un papiro en una de las numerosas tiendas de antigüedades de El Cairo. El precio era tan elevado, que incluso el Vaticano le denegó ayuda económica para su adquisición, así que recurrió a copiar su contenido.

Tras varios meses para recaudar fondos, consiguió la cifra exigida para su adquisición. Desgraciadamente  alguien ya lo había comprado. Dos décadas más tarde, el italiano egiptólogo Boris Baratti anunció que había localizado y traducido el papiro original.



Aunque incompleto, el papiro dice lo siguiente:

"En el año 22 del tercer mes de invierno, a la sexta hora del día ......... los escribas de la Casa de la Vida vieron de llegar un disco del cielo. No tenía cabeza. El aliento de su boca emanaba un olor fétido". (actualmente entendemos "cabeza" como a la cabina de tripulación visible de una aeronave y "aliento de su boca" a algún dispositivo de expulsión).

"Su cuerpo era como una varilla. No emitía voz. Se acercó a la casa de Su Majestad. Ellos fueron a la casa del rey a avisarle. Su Majestad ordeñó consultar los rollos de la Casa de la Vida. Su Majestad meditó sobre todos estos acontecimientos que ahora estaban pasando. Después de varios días, los discos se hicieron más numerosos en el cielo que nunca. Ellos brillaban en el cielo más que el propio brillo del Sol, y se extendió a los límites de los cuatro soportes del cielo. (Los objetos posiblemente fueran metálicos y por ello "brillaban en el cielo más que el propio brillo del Sol").

"El ejército miraba, con Su Majestad en medio de ellos. Fue después de la comida de la noche cuando los discos subieron aún más alto en el cielo hacia el sur. Pescados y otros animales llovieron del cielo, una maravilla nunca antes conocida desde la fundación del país". Y Su Majestad quemó incienso para apaciguar el corazón de Amón-Ra, el dios de las Dos Tierras. Y ordenó que el evento quedara registrado en la Casa de la Vida para ser recordado siempre".


El faraón en cuestión era Tutmosis III, y el evento ocurrió en los primeros años de su reinado, en alguna época alrededor del 1480 AC. Como demuestra la existencia de este texto, el evento fue de gran importancia. Las reacciones de miedo y desconcierto tras la aparición de un enorme objeto volador primero por parte de los los escribas, y después por parte del ejército y el propio faraón, quedaron reflejados en los textos.

Es llamativo también el párrafo que dice ..."pescados y otros animales llovieron del cielo..." ¿Quizá los visitantes repostaron utilizando agua del río Nilo y luego expulsaron el exceso en la zona del avistamiento?

El Papiro no menciona si hubo un contacto posterior con aquellos visitantes de fuera del planeta. Lo que no cabe duda es que algo había en Egipto que les resultaba de su interés.

Sección de Egiptología del Museo Vaticano

Nadie sabe dónde está el papiro original hoy. Cuando el investigador Samuel Rosenberg escribió al Museo Vaticano para tener la oportunidad de examinar el texto antiguo, obtuvo la siguiente respuesta: "El Papiro de Tulli no es propiedad del Museo del Vaticano".

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