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"O no quieren un acuerdo, o sirven a intereses particulares".


Las instituciones acreedoras de Grecia -Comisión Europea, FMI y BCE- han rechazado parte de las últimas propuestas del Gobierno griego como alternativa a los ajustes contenidos en el actual programa de rescate, y han presentado una contra-propuesta. Esa actitud ha sido criticada por el primer ministro heleno, Alexis Tsipras, quien ha cuestionado la voluntad real de esos organismos para lograr un pacto.

La televisión privada griega Mega TV ha señalado que la nueva propuesta presentada por las instituciones a Atenas insiste en aplicar recortes de 2.000 millones de euros en el sistema de pensiones (ya que no aceptan que el Gobierno griego se limite a aumentar los ingresos del sistema mediante un incremento de las cotizaciones a la seguridad social); subir la mayoría de los productos ahora gravados con el 13% de IVA hasta el 23% (incluidos los alimentos), y limitar la subida del Impuesto de Sociedades propuesta por Grecia (piden un tipo del 28% en lugar del 29%).

El documento tampoco acepta que se cree un impuesto especial del 12% a todos los beneficios empresariales superiores a los 500.000 euros al año y pide un mayor ahorro en defensa (400 millones, el doble de lo propuesto por Atenas).

Según fuentes del Gobierno griego, las autoridades helenas ya han rechazado esas propuestas, que replican las posiciones mantenidas por los acreedores en las últimas semanas de negociación.

"O no quieren un acuerdo, o sirven a intereses particulares"

Antes de partir hacia Bruselas, Tsipras ha indicado a su equipo que la "perseverancia de algunas instituciones" de no aceptar medidas alternativas para lograr el objetivo de ahorro estipulado en el programa de rescate, "no ha ocurrido nunca antes, ni con Irlanda ni con Portugal, en ningún sitio".

"Este comportamiento extraño puede tener dos explicaciones: o no quieren un acuerdo con Grecia, o están sirviendo a intereses particulares", ha señalado el líder griego, según fuentes oficiales de su país.

Esas palabras elevan la tensión de cara a las reuniones que tienen lugar este miércoles en Bruselas y de las que se espera pueda surgir un principio de acuerdo, después de que los líderes políticos de la eurozona validaran la propuesta de Atenas como base para negociar el pacto.

En el primero de esos encuentros, el propio Tsipras se ha reunido con los máximos responsables de las tres instituciones (Jean-Claude Juncker por la Comisión, Christine Lagarde por el FMI y Mario Draghi por el BCE). A su llegada a esa cita, Juncker le ha recibido con un frío apretón de manos y ambos han posado ante la prensa sin declaraciones. Esta actitud es muy diferente de los abrazos, las palmadas y las buenas palabras que se produjeron en una situación similar el lunes pasado.

Y en la segunda reunión, los ministros de Economía y Finanzas del euro se sentarán a la mesa para evaluar el veredicto de las instituciones negociadoras y tratar de llevar una decisión al Consejo Europeo que se inicia el jueves.

El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, conversa con el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, antes del comienzo de una reunión sobre Grecia. 

El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, conversa con el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, antes del comienzo de una reunión sobre Grecia.


La oposición del FMI

Según fuentes gubernamentales griegas, las duras palabras de Tsipras se referirían al FMI, que sería el principal detractor de las medidas presentadas para lograr cerrar el agujero presupuestario de 8.000 millones de euros, es decir, el ajuste que le exigen las instituciones.

Ya el martes, el organismo internacional se había mostrado muy reticente con algunas de las medidas propuestas y dudaba especialmente de las subidas de impuestos, que -a su juicio- podrían lastrar aún más las empresas helenas.


El comisario de Asuntos Económicos y Financieros, Pierre Moscovici, conversa con la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, antes del comienzo de una reunión sobre Grecia en Bruselas. 

El comisario de Asuntos Económicos y Financieros, Pierre Moscovici, conversa con la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, antes del comienzo de una reunión sobre Grecia en Bruselas.

Pese a estos desencuentros, fuentes próximas a la negociación aseguran que las "grandes diferencias" que aún persisten entre los negociadores son "superables", pero exigirán "mucho más trabajo de lo que se pensaba".





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