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El análisis genético de la mandíbula de un humano moderno que vivió en Europa hace entre 37.000 y 42.000 años revela que entre el 6 y el 9,4% de su genoma procede de los neandertales, más que el de cualquier otro humano moderno secuenciado hasta la fecha. El hallazgo, publicado en Nature, confirma que este humano tuvo un pariente neandertal que vivió entre cuatro y seis generaciones previas, es decir unos 200 años antes.




El ADN extraído de una mandíbula de unos 40.000 años de antigüedad, hallada en la cueva rumana de Peștera cu Oase, revela que este individuo tuvo un pariente neandertal. / Svante Pääbo, Max Planck Institute for Evolutionary Anthropology

Hace entre 35.000 y 45.000 años, los humanos modernos se expandieron por el continente europeo, a la vez que los neandertales (Homo neanderthalensis) desaparecían. Sin embargo, hubo tiempo para que ambos homínidos se cruzaran, de hecho en la actualidad, los humanos no africanos compartimos entre el 1 y el 3% de genes neandertales.

“La muestra analizada está más estrechamente emparentada con los neandertales que la de cualquier otro humano moderno analizado antes”, afirma Reich
El análisis genético de uno de los humanos modernos más antiguos, que vivió hace entre 37.000 y 42.000 años, denominado Oase 1 –por la cueva rumana donde fue hallado en 2002– revela que tuvo un pariente neandertal entre cuatro y seis generaciones antes.

Los resultados, que se publican ahora en la revista Nature, apuntan a que la mezcla con el neandertal se produjo menos de 200 años antes de que este individuo viviera. El ADN extraído del polvo del hueso de su mandíbula demuestra así que entre el 6 y el 9,4% de su genoma es neandertal, un porcentaje mayor que el de cualquier otro humano moderno secuenciado hasta el momento.

“La muestra analizada está más estrechamente emparentada con los neandertales que la de cualquier otro humano moderno analizado antes”, afirma David Reich, investigador en el Harvard Medical School (EE UU), que lidera el trabajo junto a Svante Pääbo del Max Planck Institute de Alemania.


Los investigadores analizaron el ADN del polvo de hueso extraído de la mandíbula de Oase1. / Svante Pääbo, Max Planck Institute for Evolutionary Anthropology

Reich y su equipo halló segmentos de ADN neandertal intacto en el fósil, suficientemente importantes como para señalar que este humano moderno tuvo un ancestro neandertal. Esto sugiere que los humanos modernos se cruzaron con los neandertales después de llegar a Europa.

Hasta ahora, los investigadores sabían que humanos modernos y neandertales se habían cruzado pero no queda del todo claro cómo y cuándo lo hicieron. “Hace más de 45.000 años, los únicos humanos en Europa eran los neandertales. Pero hace unos 35.000 años lo fueron los humanos modernos. Fue una transición dramática, de la que existen pocos esqueletos”, dice Reich.


Un humano moderno diferente de los europeos actuales

Según los investigadores, las características físicas de la mandíbula, que se encontró junto al cráneo de otro individuo, son predominantemente humanas, aunque aparecen algunos rasgos neandertales, lo que motivó a los antropólogos a analizar su ADN.

Sin embargo, los resultados también señalan que Oase 1 es genéticamente más parecido a los asiáticos del este y a los nativos americanos actuales que a los europeos modernos. Esto sugiere que el individuo formó parte de una población que se cruzó con los neandertales, pero no contribuyó al genoma de los europeos actuales.

“A pesar de haberse encontrado en Rumanía, la mandíbula analizada no se parece a los europeos de hoy en día”, comenta el científico. Pese a ello, el hallazgo es una evidencia del inicio de una ocupación europea por los humanos modernos que no dio lugar a la población posterior. “Pudo ser un grupo pionero de humanos modernos que llegó a Europa, pero que más tarde fue reemplazado por otros grupos”, sugiere el experto.




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